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Una gran revisión aclarará la utilidad de los antiinflamatorios para prevenir el ictus

28 febrero, 2018

Una gran revisión aclarará la utilidad de los antiinflamatorios para prevenir el ictus

Los accidentes cerebrovasculares (ACV) matan a más de 6,7 millones de personas en todo el mundo[1]. En España, son la segunda causa de muerte en la población general y la primera en las mujeres, además de un motivo muy frecuente de morbilidad y hospitalización. Un estudio español, publicado en Clínica e Investigación en Arterioesclerosis, recoge que la incidencia de los ACV es de 252 casos por 100.000 habitantes, y que el importe asistencial total a lo largo de la vida de un paciente con ictus supera los 43.000 euros[2]. Además, las perspectivas no dejan mucho margen para el optimismo, ya que se prevé un aumento de los casos de ictus en los próximos años debido al envejecimiento de la población.

La hipertensión arterial es el factor de riesgo cardiovascular (FRCV) más prevalente, tanto en los ictus isquémicos como los hemorrágicos, seguida de la dislipemia y la diabetes mellitus, según el trabajo de Clínica e Investigación. “En España, como demuestran varios estudios, estamos lejos de conseguir un control óptimo de los FRCV, sobre todo en la prevención secundaria de las enfermedades cerebrovasculares”, apuntan los autores.

La magnitud del impacto de estas enfermedades en todo el mundo obliga a buscar las opciones terapéuticas más eficaces. Por esta razón, y partiendo de la premisa de que cada vez hay más evidencia de que la inflamación juega un papel clave en el ACV, en particular en el ACV de origen aterosclerótico, un equipo de investigadores europeos, liderados por el profesor Peter J Kelly, de la Junta de Investigación en Salud de la Red de Ensayos Clínicos de Ictus de Irlanda, ha anunciado el inicio de una revisión exhaustiva de diferentes estudios sobre la terapia antiinflamatoria para la prevención de ACV[3].

A la espera de nuevos datos que aporten claridad acerca de cuál es el tratamiento más eficaz para minimizar el impacto del ictus, en Atención Primaria “la mejor estrategia es la prevención primaria mediante la identificación y el control de los factores de riesgo vascular. Entre ellos consideramos, por una parte, hábitos de vida perjudiciales, como son las dietas con alto contenido de sal y bajo de frutas y verduras, el consumo de tabaco y la inactividad física; y, por otra, enfermedades como hipertensión, diabetes, dislipemia, obesidad, estenosis carotídea, fibrilación auricular y otras afecciones cardiacas”, enumera Juan Carlos Fuentes Barona, médico de Atención Primaria en el Servicio Madrileño de Salud (Sermas).

Educación para la salud

En cuanto a los fármacos, Andrés García Pastor, neurólogo del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, indica que “estos factores de riesgo deben ser tratados con la terapia adecuada (hipotensores, hipoglucemiantes orales o insulina, etc.) y no basarse en el empirismo, así como la educación para una vida más saludable”. En los pacientes que hayan presentado un evento previo, “corresponde al especialista en neurología vascular instaurar las medidas farmacológicas y no farmacológicas adecuadas al caso, y desde Atención Primaria insistir en su cumplimiento”, prosigue el especialista.

El uso de antiinflamatorios para prevenir ACV no es una práctica habitual debido a que, según cuenta el facultativo de Primaria, “hasta ahora la inflamación ha sido un factor de riesgo poco documentado y los medicamentos antiinflamatorios tienen una enorme cantidad de efectos secundarios graves”. El neurólogo coincide en que emplear antiinflamatorios con fines preventivos “es un tema aún controvertido. Evidentemente existen patologías inflamatorias que pueden tener como riesgo la aparición de ictus (por ejemplo, lupus eritematoso sistémico, artritis reumatoide, dermatomiositis…), y en las que es necesario tratar con antiinflamatorios, y, de esa forma, prevenir complicaciones”. Sin embargo, en ausencia de enfermedades inflamatorias, no existen evidencias de que el uso de AINE prevenga la aparición de ictus, si bien “hay datos que pudieran sugerir su utilidad, aunque como bien se describe en la revisión Cochrane, se necesitan más evidencias antes de instaurar su uso”, insiste García.

Sin apartarse del mensaje de que la evidencia no avala, por ahora, la indicación de antiinflamatorios para la prevención primaria del ictus, el especialista del Gregorio Marañón admite que “sin duda, los nuevos fármacos antiinflamatorios aportan un beneficio sobre los clásicos por su mejor tolerancia y menor riesgo de efectos secundarios”.

Hasta que estén disponibles nuevos medicamentos (o se apliquen mejor los ya disponibles), la prioridad es obtener el máximo beneficio de la evidencia disponible hasta el momento. Para el doctor Fuentes, “la identificación y el control adecuado de los factores de riesgo vascular son el caballo de batalla del día a día en las consultas de medicina y enfermería en los centros de salud, pero, por supuesto, que el grado de control de las enfermedades y el cambio en los hábitos de vida de la población tienen que mejorar”.

Andrés García opina que el manejo del riesgo cardiovascular debe mejorar en las consultas de Atención Primaria, y, para ello, “sin duda, es necesario más tiempo para cada paciente, lo que permitiría una mejor explicación de las consecuencias de no controlar los factores de riesgo”. Igualmente, “debería existir una mejor comunicación entre Atención Primaria y Especializada”, añade.

 

[1] Organización Mundial de la Salud. Enfermedades Cardiovasculares. Nota descriptiva. Enero 2015. Disponible en: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs317/es/

[2] Ángel Brea, Martín Laclaustra, Esperanza Martorell, Àngels Pedragosa. Epidemiología de la enfermedad cerebral vascular en España. ClinInvestArterioscl 2013;25:211-7. Disponible en: http://www.elsevier.es/es-revista-clinica-e-investigacion-arteriosclerosis-15-articulo-epidemiologia-enfermedad-vascular-cerebral-espana-S0214916813001162)

[3] Coveney S, Murphy S, O’Donnell M, Kelly PJ. Anti-inflammatory therapy for preventing stroke and other vascular events after ischaemic stroke or transient ischaemic attack (Protocol). Cochrane Database of Systematic Reviews 2017, Issue 11. Art. No.: CD012825. DOI: 10.1002/14651858.CD012825. Disponible en: http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/14651858.CD012825/full