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El manejo correcto de los alimentos es esencial para evitar una infección por listeriosis

15 septiembre, 2019

El manejo correcto de los alimentos es esencial para evitar una infección por listeriosis

La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) ha actualizado toda la información disponible y útil para la población en relación con las infecciones por listeriosis, y ha destacado la necesidad de realizar un manejo correcto de los alimentos. El Grupo de Trabajo en Enfermedades Infecciosas de esta sociedad científica ha recordado que la listeriosis es una enfermedad de transmisión alimentaria que puede presentarse en su mayoría como casos esporádicos y, en ocasiones, como brotes epidémicos. Su incidencia anual ha aumentado en los últimos 20 años (entre 0,3 y 10 casos por 100.000 habitantes, hasta el 5 % durante algunos brotes epidémicos). La mortalidad puede llegar a ser del 20-30 % en los casos graves. En 2015 se incluyó en el listado de enfermedades de notificación obligatoria (EDO).

La Listeria Monocytogenes (LM) es un bacilo grampositivo que puede adaptarse y sobrevivir en entornos extremos (suelo, agua, alimentos y heces) y en temperaturas de entre -1 y 45 ºC. La LM se destruye con la cocción a 70 °C, mientras que la congelación reduce el número de colonias, y el envasado al vacío de los alimentos crudos o procesados favorece su crecimiento.

Mecanismos de transmisión

Según la Semfyc, la listeriosis se transmite con diversos mecanismos:

  1. Alimentaria: el 99 % de los casos se transmite por el consumo de productos crudos o insuficientemente cocidos, contaminados por contacto con animales enfermos o durante su procesado.
  2. Zoonosis: en personas en contacto directo con animales infectados o sus tejidos.
  3. Transplacentaria: de la madre al feto o recién nacido, en cualquier momento de la gestación.
  4. Nosocomial: entre los profesionales que manejan muestras (sangre, tejidos) de enfermos o en las actividades sanitarias de obstetricia y ginecología.

La infección es más frecuente en mujeres embarazadas, si bien tienen un riesgo muy bajo de enfermedad invasiva. Por el contrario, los fetos tienen una alta probabilidad de adquirir a través de la placenta una infección fetal o neonatal grave.

Clínica y presentación

La Listeria monocytogenes puede presentarse de forma invasiva, que es potencialmente grave y menos frecuente. Generalmente, se produce en la población de mayor susceptibilidad y la mayoría requiere atención hospitalaria La forma más habitual es no invasiva o leve, asintomática y de ocurrencia relativamente baja. La presentación depende de las personas afectadas, el número de organismos consumidos y la virulencia de la cepa de LM.

Diagnóstico clínico

La realización del diagnóstico clínico de listeriosis es complicada por la frecuencia de cuadros asintomáticos o levemente somáticos de las formas no invasivas y la inespecificidad de los signos y síntomas de las formas invasivas (sepsis, meningoencefalitis o infecciones focales profundas como endocarditis, osteomielitis, abscesos hepáticos). Cuando se produce un brote epidemiológico alimentario los síntomas clínicos que caracterizan las formas invasivas tienen mayor valor predictivo: fiebre, síntomas y signos gastrointestinales, como la diarrea, entre otros.

El diagnóstico microbiológico en los casos de sospecha clínica se realiza en muestras de fluido biológico o tejido fisiológicamente estéril, como la sangre, el líquido cefalorraquídeo o amniótico, la placenta, el meconio del recién nacido y las secreciones vaginales. También se puede hacer la prueba en cualquier muestra de origen materno, fetal o neonatal. El hemocultivo es la prueba diagnóstica inicial en los casos de sospecha.

Abordaje de los casos confirmados

La mayoría de los afectados por listeriosis invasiva o elevada sospecha epidemiológica con factores de riesgo de infección invasiva requieren atención hospitalaria para confirmar el diagnóstico y comenzar el tratamiento. Las funciones de los médicos de Atención Primaria ante un brote epidemiológico de listeriosis son:

  1. Detectar los casos probables de infección y remitir al hospital la función del riesgo de presentar infección invasiva.
  2. Realizar la vigilancia epidemiológica de las personas expuestas a la contaminación alimentaria que no requieren estudio diagnóstico ni tratamiento (pacientes asintomáticos).