Este sitio web está dirigido a profesionales sanitarios en España.

Lípidos sintetizados por bacterias intestinales y orales pueden favorecer el desarrollo de aterosclerosis

26 marzo, 2018

Lípidos sintetizados por bacterias intestinales y orales pueden favorecer el desarrollo de aterosclerosis

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la primera causa de muerte en el mundo y matan a más de 17 millones de personas (el 31% de los fallecimientos)1. En España, los problemas circulatorios también están detrás de la mayoría de las defunciones, por delante de los tumores: en 2015, 124.197 fallecidos fueron por patologías cardiovasculares frente a los 111.381 por cáncer2. La Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste en que la mayoría de las ECV se pueden prevenir modificando el estilo de vida y evitando conductas nocivas como fumar, dietas inadecuadas, obesidad, sedentarismo o consumo de alcohol1.

Es frecuente que los individuos con riesgo cardiovascular presenten más de un factor predisponente, y la hiperlipidemia es uno de los más peligrosos. En España, más de la mitad de los adultos de edad media superan los 200 mg/dl de colesterol total, y el 25% de las personas que acuden al médico están diagnosticadas de dislipemia. Hay múltiples causas que explican esas cifras elevadas, y aunque en muchos casos son consecuencia de una dieta abundante en grasas saturadas, hay motivos (genéticos, hormonales, etc.) que el paciente no puede controlar a voluntad3. Entre estos últimos, se pueden incluir los lípidos que generan las bacterias presentes en el intestino y en la cavidad oral, concluye un estudio publicado en Journal of Lipid Research4.

El trabajo, desarrollado por un equipo de investigadores de Estados Unidos, encontró que en las paredes de arterias carótidas sanas había depósitos de lípidos sintetizados por bacterias Bacteroidetes, presentes en la microbiota intestinal y oral, y que una enzima humana convierte el lípido bacteriano en una molécula inflamatoria. En pacientes con aterosclerosis sometidos a endarterectomía, los científicos comprobaron que había mucha más molécula inflamatoria que el lípido original. Para Frank Nichols, autor principal de la investigación, “es evidente que otros lípidos producidos por bacterias intestinales y orales se acumulan en las arterias enfermas”, y que las grasas procedentes de los alimentos no son las únicas responsables de la aterosclerosis.

Lo cierto es que los hallazgos de esta investigación vienen a sumarse a otros que correlacionan la enfermedad cardiovascular con la presencia de determinadas bacterias. En el caso de la boca, “la aterosclerosis y la enfermedad periodontal se interrelacionan por medio de la bacteria Phorphyromonas gingivalis, que es el mayor patógeno de la periodontitis y, a su vez, tiene la capacidad de cambiar la expresión de las liproteínas en sangre, por lo que su presencia en la sangre se relaciona con la progresión de la aterosclerosis”5, argumenta Ruth Pérez Alfayate, profesora de Odontología de la Universidad Europea.

En el intestino, “los liposacáridos derivados de las bacterias gran negativas que residen en la microbiota intestinal puede ser el desencadenante del aumento de la inflamación observado en el síndrome metabólico inducido por la dieta rica en grasas”, explica Miguel Aganzo, del Servicio de Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz (Madrid) y del Hospital Rey Juan Carlos. Además, “las dietas altas en grasas saturadas (de origen animal) aumentan la secreción de ácidos biliares, que alteran la composición de la microbiota y afectan a la permeabilidad intestinal”, añade.

Del laboratorio a la consulta

Esta información puede ser útil para el médico de primaria a la hora de evaluar y mantener bajo control el riesgo cardiovascular. La odontóloga comenta que hay señales a las que el facultativo debe prestar atención: “El paciente puede referir sintomatología gingival o dental. En las encías, generalmente, existirá acúmulo de placa bacteriana y/o cálculo dental, que ocasiona sangrado, dolor e inflamación (local o generalizada). Los síntomas dentales habituales son movimiento de las piezas (incluso pérdida de las mismas) sin tener por qué haber tenido caries previamente”. En estos casos, Pérez Alfayate recomienda “remitir al enfermo a su dentista o, en personas con patología cardiaca, a un periodoncista”.

Para mantener una buena microbiota intestinal, Aganzo subraya que “hacer una dieta según el patrón mediterráneo es por el momento la mayor evidencia científica para reducir el riesgo cardiovascular. La dieta mediterránea tradicional, que es relativamente rica en grasa, ha sido reconocida actualmente como la dieta más saludable para prevenir las enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades crónicas”. El nutricionista detalla que consiste en una dieta rica en grasas vegetales naturales (aceite de oliva virgen y frutos secos), abundante en alimentos de origen vegetal (verduras, frutas, cereales integrales y legumbres), moderada en pescado y vino, y pobre en grasas de origen animal (carnes rojas o procesadas, mantequilla y cremas).

“Los beneficios de la dieta mediterránea sobre la enfermedad cardiovascular han sido confirmados por los resultados obtenidos en el estudio PREDIMED (‘Prevención con Dieta Mediterránea’) que demostró con alto nivel de evidencia científica que una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen o frutos secos reduce en un 30% la enfermedad cardiovascular (infarto de miocardio, trombosis cerebral o muerte por estas causas) en comparación con una dieta baja en grasa”, describe el nutricionista. “Se sigue investigando en el estudio PREDIMED PLUS para comprobar si unido a la práctica regular de ejercicio físico es mayor la prevención que de manera aislada la dieta”.

Miguel Aganzo hace hincapié en que “el patrón dietético mediterráneo tiene beneficios en enfermedades cardiovasculares por mecanismos como la reducción de la inflamación de bajo grado, aumento de las concentraciones de adiponectina, disminución de la coagulación sanguínea, aumento de la función endotelial, menor estrés oxidativo, menores concentraciones de LDL oxidada, mejores perfiles de apolipoproteínas e induce la producción de metabolitos mediada por la microbiota intestinal con repercusiones en la salud metabólica. Algunos estudios apuntan que la dieta mediterránea puede inducir cambios significativos en la composición de la microbiota intestinal y puede ayudar a aliviar el alto riesgo cardiovascular”.

Ante los numerosos hallazgos que apuntan hacia la microbiota como un factor implicado en el desarrollo de numerosas enfermedades, uno de los intereses debe ser mantener la población de bacterias ‘buenas’ que existen en la microbiota y que puede modificarse por la acción de agentes externos. “La ingesta de fármacos, tabaco, hábitos higiénicos y factores hormonales provocan cambios en la propia microbiota oral”, indica la profesora de la Universidad Europea.

A nivel intestinal, “la dieta es el factor ambiental que posee una mayor implicación en provocar cambios sobre una microbiota más o menos saludable. Una dieta abundante en frutas, verduras y hortalizas (ricos en prebióticos, es decir, fibra dietética) y baja en azúcares simples y grasas saturadas, ha mostrado conducir a una microbiota más saludable con propiedades preventivas sobre eventos cardiovasculares”, refiere el experto de la Fundación Jiménez Díaz.

Entonces, ¿los probióticos serían buenos aliados para la prevención cardiovascular? “Es demasiado pronto aventurarse a confirmar que de su consumo habitual se puedan obtener efectos beneficiosos. Queda mucho camino por recorrer en este sentido y, por ahora, la mejor arma terapéutica y preventiva de enfermedades del corazón es la dieta mediterránea y el ejercicio físico”, concluye Miguel Aganzo.

 

1.-Organización Mundial de la Salud (OMS). Enfermedades cardiovasculares http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs317/es/

2.-Instituto Nacional de Estadística. España en cifras 2017. http://www.ine.es/prodyser/espa_cifras/2017/files/assets/common/downloads/publication.pdf

3.-S. de Abajo Olea. Epidemiologíadefiniciónclasificacióndespistaje y diagnóstico de las dislipemias. SEMERGEN. 2009;35Supl 3:3-9. 3. http://www.elsevier.es/es-revista-semergen-medicina-familia-40-articulo-epidemiologia-definicion-clasificacion-despistaje-diagnostico-X1138359309909079

4.-Yaling Liu, Floyd E. Dewhirst, Franck C. Nichols et al. Deposition and hydrolysisi of serinedi peptide lipids of Bacteroidetes bacteriain human arteries: relationship to aterosclerosis. J.Lpid Res. 2017 58:(10) 1999-2007. http://www.jlr.org/content/58/10/1999.abstract?sid=dabe029e-1033-4478-9477-2f0970314d99)

5.-Lönn J; Ljunggren S; Klarström-Engström K; Demirel I; Bengtsson T; Karlsson H. Lippoprotein modifications by gingipains of Porphyromonas gingivalis. J. Periodontal Res. 2018 Jan 17. doi: 10.1111/jre.12527. [Epub ahead of print]. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29341140