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Las personas que superaron un cáncer hace años tienen síntomas de envejecimiento acelerado

21 junio, 2018

Las personas que superaron un cáncer hace años tienen síntomas de envejecimiento acelerado

En el mundo hay más de 30 millones de supervivientes de cáncer a largo plazo. Las estimaciones apuntan a que los nuevos casos crecerán cada año y llegarán hasta 19 millones en el año 2025 y la mayoría sobrevivirá. Pero el precio de superar el proceso neoplásico es un envejecimiento acelerado, que se manifiesta con la aparición de trastornos asociados a la edad, como son alteraciones cardiacas, pérdida de masa ósea, mayor fragilidad y desarrollo de nuevos cánceres. Se trata de enfermedades crónicas que ponen de manifiesto la necesidad de investigar los procesos que favorecen ese envejecimiento prematuro y estrategias de prevención (estilos de vida y fármacos) que aumenten la calidad de vida de esas personas, concluye un estudio realizado por médicos de la Clínica Mayo, en Rochester (Minnesota) y publicado en la revista Esmo Open, de la Sociedad Europea de Oncología Médica1.

 

El oncólogo Javier Castro, jefe de Sección del Hospital La Paz y presidente de ICAPEM (Asociación para el estudio del cáncer de pulmón en mujeres de la Sociedad Española de Oncología Médica), destaca que, “por suerte, cada vez hay más supervivientes de cáncer, algo que antes no se consideraba, pero esta nueva situación les plantea cuestiones como su reinserción a la vida laboral o el control de las secuelas y los síntomas derivados del tratamientos recibido”. Para normalizar la vida estas personas, “el papel de los médicos de Atención Primaria es primordial, porque muchas de ellas ya no están bajo los controles de las consultas de Oncología (debido a que han transcurrido muchos años del tratamiento) y pasan a ser atendidas por el médico de familia”.

El especialista resalta el cambio sociosanitario que ha motivado la larga supervivencia de afectados por cáncer, de forma que si “hace unos años estas personas debían de estar agradecidas por vivir y no tenían casi derecho a la protesta, ahora ya reclaman calidad de vida”, una aseveración que está en consonancia con las propuestas de los autores del estudio. “Si nos planteamos la cronicidad, el objetivo es minimizar las secuelas, pero si hablamos de curación, hemos de favorecer la reincorporación de esas personas a las actividades propias de su edad, desde la reincorporación al trabajo hasta llevar una vida familiar completamente normal”.

Las secuelas de los afectados por cáncer se deben “tanto de los tratamientos médicos, como radioterápicos y quirúrgicos”. Por ejemplo, la osteoporosis –uno de los problemas más habituales y que recoge el trabajo de los médicos de la Clínica Mayo- es una consecuencia de los tratamientos hormonales del cáncer de mama y de próstata, pero también “los supervivientes de cáncer infantil o juvenil pueden tener cambios metabólicos que hayan influido en su crecimiento o favorecido el desarrollo de trastornos de tipo endocrinológico, como diabetes o problemas para el control del colesterol”, añade el presidente de Icapem. Para minimizar riesgos, “tendemos a una menor agresividad terapéutica siempre que sea posible. Es lo que se ha hecho con la radioterapia en los linfomas de Hodgkin, en los que se intenta no dar radioterapia torácica para evitar secuelas cardiacas”.

Según Castro, hay veces que el facultativo de primaria no sabe bien cómo abordar algunos problemas que afectan a supervivientes de cáncer y “temen etiquetar al enfermo como alguien con menos opciones terapéuticas”. Sin embargo, “la manera de proceder debe ser la misma que para otro paciente que no ha tenido un tumor. Nos corresponde a los oncólogos informar a los médicos de primaria de que esos pacientes tienen un pronóstico de supervivencia como el de cualquier otro y si es preciso un tratamiento agresivo, habrá que indicarlo”.

Mantener una comunicación fluida entre los diferentes niveles asistenciales y entre especialistas es primordial para garantizar la calidad de vida del paciente oncológico. Un ejemplo de esa colaboración es el programa Cardiotox, “de seguimiento de la toxicidad cardiológica en pacientes curados de tumores hematológicos o mujeres con cáncer de mama que han recibido adriamicina o anticuerpos anti-Her2”, que conocen muchos cardiólogos y médicos de primaria.

En el seguimiento de los largos supervivientes de cáncer no deben faltar las recomendaciones básicas de salud, que incluyen “abandonar el tabaquismo (activo y pasivo), limitar el consumo de alcohol y hacer ejercicio regular, ya que estas medidas ayudarán a reducir las posibilidades de desarrollar un nuevo cáncer y la aparición de enfermedades cardiacas”, sugiere Shahrukh K. Hashmi, autor principal del estudio publicado en Esmo Open, que también propone investigar estrategias que actúen contra el proceso de envejecimiento y que, al tiempo, sean útiles para reducir la toxicidad de las terapias antineoplásicas.

Para el especialista del Hospital La Paz, el interés del trabajo de la Clínica Mayo está en que “pone de manifiesto la necesidad de desarrollar programas de reinserción médica, social y laboral de los pacientes supervivientes de cáncer”.

 

 

1.-Cupit-Link MC, Kirkland JL, Ness KK, et al. Biology of premature ageing in survivors of cancer. ESMO Open 2017;2:e000250. doi:10.1136/ esmoopen-2017-000250

 

2-Cardiotox. Programa de formación en cardio-onco-hematología. https://secardiologia.es/cientifico/grupos-de-trabajo/cardio-oncologia/reuniones/9214-cardiotox-2018