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Las cifras de presión arterial para diagnosticar la HTA no cambian, por ahora, en España

23 marzo, 2018

Las cifras de presión arterial para diagnosticar la HTA no cambian, por ahora, en España

Las nuevas pautas del Colegio Americano de Cardiología (ACC) y de la Asociación Americana del Corazón establecen que existe hipertensión a partir de cifras de presión arterial de 130/80 mm Hg en lugar de 140/90 mm Hg como se ha considerado hasta ahora[1].

Esto se traduce en que la cifra de hipertensos en Estados Unidos ha pasado del 32% al 46%[2]. Esta decisión ha causado un gran revuelo en todo el mundo, pero encuentra justificación en la magnitud del problema: La hipertensión (que afecta a más de 874 millones de personas en el mundo) es un factor de riesgo principal de mortalidad y discapacidad. Tabaquismo e hipertensión son las dos principales causas de muerte evitables en Estados Unidos, y las previsiones demográficas, con una población envejecida, llevan a establecer una prevalencia de HTA por encima de del 79% en personas de más de 75 años, por lo que se espera un aumento de morbimortalidad asociada a la HTA[3].

En España, donde el 30% de la población es hipertensa (un tercio lo desconoce, y solo la mitad de los que saben que lo son está bien controlada)[4], los expertos recomiendan mantener, por ahora, los criterios actuales de hipertensión (140/90 mm Hg). Miguel Camafort, de la Unidad de HTA del Clinic de Barcelona, y vocal de la junta directiva de la Sociedad Española de Hipertensión – Liga Española para Lucha de la Hipertensión Arterial (Seh – Lelha) aclara que “los resultados de los que se desprenden las guías de la AHA se basan en una forma de medir la presión arterial (varias tomas y con el paciente tranquilo en una habitación) que no se corresponde a nuestra rutina asistencial”. Además, los pacientes españoles son diferentes, desde el punto de vista de la alimentación y de otros factores de riesgo. “Por tanto, las escalas de riesgo no son las mismas para EE.UU que para Europa y, a día de hoy, el nuevo criterio estadounidense no es aplicable”.

En la misma línea se pronuncia Vicente Pallarés, coordinador del grupo de HTA y enfermedad cardiovascular del grupo de trabajo de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) y profesor de la Universidad Jaume I de Castellón, quien subraya que “esas pautas no se deben trasladar a ningún entorno, ni de Atención Primaria ni de especializada, que no sea experto en HTA”. Este facultativo reconoce la calidad de las guías, pero considera que los criterios no se pueden aplicar por igual a toda la población, y hay que establecer unos objetivos de presión en función de las características de cada persona (jóvenes sin patologías asociadas o ancianos pluripatológicos). “Una cosa es el paciente joven, que lo lógico es que esté por debajo de esas cifras, y otra el paciente mayor, que es más frágil y en el que el riesgo de hipotensión es alto y, en consecuencia, también el riesgo de caídas”.

Individualizar el riesgo

El representante de la Seh-Lelha considera que uno de los peligros que acarrearía aplicar las recomendaciones es el de etiquetar a las personas; es decir,“poner la etiqueta del hipertenso, y para algunas personas ese es un estigma difícil de llevar. Desconocemos hasta qué punto es beneficioso categorizar a un grupo de pacientes que antes se les llamaba prehipertensos y pasen a ser hipertensos”. Otra consecuencia es perseguir unas cifras que serían beneficiosas para grupos concretos, pero no para todos -“si alguien tiene un riesgo muy elevado de ictus, como único riesgo cardiovascular, reducir la tensión será muy beneficioso, pero si además hay riesgo de IAM por una cardiopatía isquémica, se rebajará el ictus, pero aumentará la cardiopatía isquémica si se baja demasiado”-, así es que es preciso individualizar.

Sobre la costumbre de prescribir fármacos antihipertensivos a pacientes que tienen elevada la tensión como único factor de riesgo cardiovascular, Camafort, que está trabajando en la segunda fase del estudio Predimed, afirma que “una dieta mediterránea clásica recuperada juntamente con ejercicio es tan poderoso como una medicación”, y en individuos cuyo único factor de riesgo sea una hipertensión moderada (justo por encima de 140-150 o 90-95, hasta 160-95) probablemente se beneficiará más de cambios en el estilo de vida”.

Dadas las singularidades de cada población, ambos facultativos recomiendan esperar al congreso europeo de Hipertensión que tendrá lugar el próximo mes de junio en Barcelona y en el que se darán a conocer las nuevas guías de tratamiento. Hasta entonces, Camafort aconseja a los médicos de Atención Primaria “esmerarse al máximo en la toma de la presión arterial, que según las guías debe hacerse con tranquilidad y calma, hacer tres medidas, en el brazo dominante. En segundo lugar, aunque no disponen de tiempo, intentar de alguna manera disponer de herramientas que faciliten la prescripción de ejercicio y de dieta para que los pacientes se beneficien y en todo caso intentar conseguir objetivos de presión según las guías actuales de forma progresiva y mantenida, sin prisa pero sin pausa”. Pallarés añade que “la prioridad en las cifras sería que estuviesen en 140/90 en toda la población (es lo que en Europa se prioriza a día de hoy), pero hay que tener claro qué tipo de paciente es el que tenemos frente a nosotros y priorizar los objetivos que deseamos conseguir para lograrlo sin causar otros daños”.

 

 

[1] Paul K. Whelton et al. ACC/AHA/AAPA/ABC/ACPM/AGS/APhA/ASH/ASPC/NMA/PCNA Guideline for the Prevention, Detection, Evaluation, and Management of High Blood Pressure in Adults: Executive Summary. Hypertension. 2017;HYP.0000000000000066. Disponible en: http://hyper.ahajournals.org/content/early/2017/11/10/HYP.0000000000000066

[2] Ioannidis JPA. Diagnosis and Treatment of Hypertension in the 2017 ACC/AHA Guidelines and in the Real World. JAMA. 2018;319(2):115–116. doi:10.1001/jama.2017.19672. Disponible en:

https://jamanetwork.com/journals/jama/article-abstract/2666624?redirect=true

[3] Cifu AS, Davis AM. Prevention, Detection, Evaluation, and Management of High Blood Pressure in Adults. JAMA. 2017;318(21):2132–2134. doi:10.1001/jama.2017.18706. Disponible en:

https://jamanetwork.com/journals/jama/article-abstract/2664350?widget=personalizedcontent&previousarticle=2666624&redirect=tru

[4] Sociedad Española de Hipertensión. Liga Española para la lucha contra la hipertensión arterial. Disponible en: https://www.seh-lelha.org/seh-lelha-recomienda-analizar-cuidadosamente-las-nuevas-guias-americanas-sobre-hipertension-arterial/