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La medida de la cintura es un factor de riesgo cardiovascular un 15% más potente en la mujer que en el hombre

26 junio, 2018

La medida de la cintura es un factor de riesgo cardiovascular un 15% más potente en la mujer que en el hombre

La relación cintura-cadera es el parámetro más eficaz para medir el riesgo de sufrir un ataque cardiaco, y las mujeres que tienen mayor medida de cintura que de sus caderas (forma de manzana) tienen más peligro (un 15% superior) que los hombres con una forma de cuerpo similar, concluye una investigación publicada en el Journal of the American Heart Associationrealizada en medio millón de hombres y mujeres de Reino Unido con edades comprendidas entre 40 y 69 años sin antecedentes de enfermedad cardiaca.

En la práctica, el índice de masa corporal (IMC) es el parámetro más utilizado para valorar el grado de obesidad de una persona, pero “el IMC es una medida de la obesidad general, y no discrimina entre la grasa alrededor de las caderas o la cintura”, comenta Sanne Peters, autora principal del estudio. “Sin embargo, en comparación con la grasa de alrededor de las caderas, la grasa de alrededor de la cintura es más activa metabólicamente, está estrechamente relacionada con la resistencia a la insulina y puede estar más asociada con el riesgo de enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular y diabetes”, añade.

Los análisis revelaron que cinturas mayores de 88,9 centímetros en las mujeres y 101,6 centímetros en los varones se asocian a mayor riesgo de enfermedad cardiaca y diabetes tipo 2. Goutham Rao, presidente de medicina familiar y salud comunitaria del Hospital de la Universidad Cleveland, considera que este trabajo ofrece un nuevo contexto sobre cómo los pacientes y los médicos pueden combatir las enfermedades cardiovasculares, y “ahora sabemos que las mujeres deben ser especialmente cuidadosas”, insiste, si bien “el estudio refuerza la necesidad de que los hombres y las mujeres disminuyan el exceso de grasa del vientre a través de una dieta adecuada y ejercicio regular”.

Paola Beltrán Troncoso, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Viladecans (Barcelona) y vocal de la Sección de Riesgo Vascular de la Sociedad Española de Cardiología, comparte las tesis del trabajo publicado en la revista de la Asociación Americana de Cardiología (SEC) aunque admite que el valor de la relación cintura- cadera “no está tan afianzado como marcador de riesgo en Atención Primaria”, si bien “una mayor difusión de su valor predictor de riesgo mejorará su empleo”. Enfatiza que la grasa que rodea la cintura “es metabólicamente activa y produce señales bioquímicas que comunican a las células entre sí y a la larga incrementa el riesgo de sufrir problemas como diabetes, modifica el perfil lipídico y estos factores aumentan las posibilidades de sufrir un infarto o un ictus”.

Medir la cintura y la cadera y calcular su relación exige un tiempo del que, con frecuencia, carece el médico de primaria, una tarea que podría asumir la consulta de Enfermería, como sucede en Cataluña, donde “el control de los factores de riesgo cardiovascular lo lleva Enfermería”, indica Beltrán Troncoso, que coordina el Proyecto Postinfarto en Cataluña, y aboga por “mejorar la formación en Atención Primaria sobre el control de los factores de riesgo cardiovascular”.

Diferencias de género

La jefe de Cardiología del Hospital de Viladecans subraya que lo novedoso de la investigación del equipo británico porque “es la primera vez que se hace algo así en personas jóvenes y en prevención primaria y, además, planteando diferencias de género (que son muy pronunciadas)”. Insiste en la necesidad de que los profesionales controlen la medida de la cintura de la mujer y atiendan otros indicadores de riesgo cardiovascular, como la presentación atípica del infarto, los factores de riesgo relacionados con la vida reproductiva (menopausia, abortos de repetición, menarquía precoz, toma de anticonceptivos, etc.).

Otra peculiaridad femenina es una forma de distribución –que está descrita- de la grasa corporal en forma de manzana asociada al estrés psicosocial (más acusado en la mujer por la sobrecarga de trabajo).

No infravalorar ninguno de los indicadores actuales es muy importante puesto que “la cardiopatía isquémica es la primera causa de muerte en la mujer. Teniendo en cuenta que la mujer tiene una expectativa de vida mayor, globalmente muere más de un IAM que el hombre”, advierte.

Neutralizar el riesgo

Los valores de cintura de referencia en la población paracaucásica son de 90 centímetros para el varón y 80 en la mujer, y a partir de aquí hay que activar los mecanismos de prevención cardiovascular. Al igual que Goutham Rao, la cardióloga recomienda actividad física y dieta. “Para combatir la grasa visceral -que es muy resistente a modificarse y tiende a localizarse- hay que combinar actividad física aeróbica con ejercicios de resistencia (con pesas, con trabajo muscular) porque es más efectivo para movilizar los depósitos de grasa que solo el ejercicio aeróbic. Es necesario un patrón de ejercicio que combine resistencia para desarrollar masa muscular”.

En cuanto a las indicaciones dietéticas, Paola Beltrán Troncoso pone el acento en evitar los carbohidratos refinados y “sustituirlos por alimentos de dieta mediterránea, incluido el aceite de oliva (comprobado en el estudio PREDIMMED) y las grasas omega 3 y 6” y moderar el consumo de alcohol (que se asocia a un patrón de distribución de la grasa alrededor de la cintura).

Toda esta evidencia debe llevar al médico de Atención Primaria a hacer prevención primaria más proactiva en los pacientes con un tamaño de cintura superior al considerado saludable, “aunque no tengan ningún otro factor de riesgo cardiovascular, porque lo normal será que con el tiempo desarrolle otros factores de riesgo cardiovascular. Hay que favorecer el cambio de la distribución de la grasa abdominal, porque es metabólicamente activa y promueve resistencia a la insulina, modifica los niveles de lípidos en sangre y su composición, con mayor aumento del LDL colesterol y triglicéridos”.

La vocal de la Sección de Riesgo Vascular de la SEC insiste en sus recomendaciones porque “la enfermedad cardiovascular es prevenible en el 80% de los casos y se ha de iniciar en etapas precoces y un primer marcador podría ser la modificación de la grasa corporal para introducir los cambios de estilo de vida antes de desarrollar los factores de riesgo”.

 

1.- Sex Differences in the Association Between Measures of General and Central Adiposity and the Risk of Myocardial Infarction: Results From the UK Biobank

Sanne. A. E. Peters, Sophie H. Bots and Mark Woodward. Journal of the American Heart Association. 2018;7:e008507, originally published February 28, 2018.  https://doi.org/10.1161/JAHA.117.008507