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La dieta mediterránea ralentiza los procesos de oxidación e inflamación asociados al envejecimiento

28 junio, 2018

La dieta mediterránea ralentiza los procesos de oxidación e inflamación asociados al envejecimiento

La ciencia respalda buena parte de las bondades atribuidas a la dieta mediterránea. Ahora, seis artículos, publicados en The Journals of Gerontology – Series A: Biological Science and Medical Science-, la revista de la Sociedad Americana de Geriatría, muestran que este patrón dietético tiene efectos saludables sobre el envejecimiento, que incluyen beneficios físicos y cognitivos. Sin embargo, el editorial de apertura del número del 30 de marzo de la revista insta a “una mayor claridad sobre cómo se define la dieta” y a “alcanzar un consenso sobre cómo aplicarla de manera óptima para maximizar el envejecimiento saludable”1.

Los alimentos característicos de la dieta mediterránea incluyen legumbres y granos integrales en la base de la alimentación, frutas y verduras frescas, aceite de oliva virgen extra, frutos secos, pequeñas cantidades de lácteos, consumo moderado de pescado y muy infrecuente de carne roja y procesada y beber vino en pequeñas cantidades y solo con las comidas. El mecanismo exacto por el que una mayor adherencia a la dieta ejerce su efecto favorable no es bien conocido, aunque sí existe suficiente evidencia de sus efectos hipolipemiantes y protector contra el estrés oxidativo y la inflamación, modificador de algunos factores que pueden promover la carcinogénesis, además de su influencia en la microbiota intestinal2.

Estos hallazgos trascienden del laboratorio a la práctica clínica, y así lo confirma Pedro Gil, jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Clínico San Carlos (Madrid), quien afirma que “la dieta mediterránea ha demostrado claramente sus beneficios para la salud y, por tanto, al mejorar el estado de salud favorece vivir más y con mejor calidad de vida”. En este sentido, “el estudio Predimed confirma que bajo este patrón dietético mejoran numerosas patologías relacionadas con el envejecimiento, como son las cardiovasculares y algunas degenerativas (Parkinson y Alzheimer)”.

No obstante, el geriatra puntualiza que no es que la dieta mediterránea per sé influya en longevidad, “porque en el envejecimiento, además de la dieta, influyen factores genéticos, el ejercicio físico y la actividad intelectual”, pero sí que es una “pata fundamental para alcanzar una mayor longevidad”.

Buena parte de las enfermedades de la vejez están ligadas a procesos oxidativos e inflamatorios, hasta el punto de que “algunos autores sostienen que el envejecimiento es inflamación y oxidación, de forma que si, en la medida de lo posible, conseguimos reducir estos procesos estaremos retrasando la aparición de enfermedades”, argumenta Gil, y la dieta mediterránea es un excelente aliado dado que, “es rica en antioxidantes y en alimentos que tienen propiedades antiinflamatorias”.

La investigadora Elena Yubero-Serrano, del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica, en Córdoba, explica que el estrés oxidativo es un hecho fisiológico que sucede en nuestro organismo cuando aumenta la producción de especies reactivas de oxígeno o cuando no hay suficientes enzimas antioxidantes, y provoca daños biológicos que se van acumulando y se acaban manifestando en el deterioro asociado al envejecimiento (incluido el deterioro cognitivo). “El estrés oxidativo ocurre en determinadas patologías pero se acentúa, y se acumula, en el envejecimiento, y esto va en paralelo con un incremento del estado inflamatorio”, destaca.

“Los componentes de la dieta mediterránea ejercen un efecto positivo sobre la oxidación y la inflamación, pero el aceite de oliva virgen extra, además de ser una grasa monoinsaturada, contiene polifenoles –además de otros componentes minoritarios- cuyas propiedades antioxidantes están ampliamente descritas, de tal forma que si durante el envejecimiento aumenta el estrés oxidativo, consumir alimentos con propiedades antioxidantes ayuda a reducir o equilibrar el estrés oxidativo”, prosigue. Con todo, las propiedades antioxidantes no son exclusiva de la dieta mediterránea y Yubero-Serrano, que es coautora de uno de los estudios publicados en The Journals of Gerontology, indica que “el consumo de ciertas moléculas en el dieta, como la coenzima Q10, también ejerce un papel antioxidante y contribuye a reducir el estrés oxidativo”.

Como recoge el trabajo del grupo del Instituto Maimónides (realizado en personas sanas mayores de 65 años), “el aumento del estrés oxidativo está relacionado con unos compuestos que son los productos finales de glicación avanzada, y son productos que no solo se generan de manera endógena en el organismo durante el envejecimiento, sino que también los consumimos a través de la dieta y se forman por una reacción enzimática a través de la glucosa y de proteínas. La proteína modificada se acumula en el organismo y es irreversible”. Sin embargo, “nuestro grupo ha demostrado que mediante el consumo de una dieta mediterránea -que es antioxidante-suplementada con coenzima Q10 –también antioxidante- se logra reducir la producción endógena de estos compuestos y favorecer el retraso del estrés oxidativo en el envejecimiento”3.

Nunca es tarde para una dieta saludable

Pedro Gil y Elena Yubero-Serrano coinciden en que lo mejor es adoptar cuanto antes la dieta mediterránea para obtener los beneficios que ofrece en cuanto a prevención de enfermedades. “El proceso de envejecimiento comienza en torno a los 35 a 40 años, una edad a la que nos comenzamos a inflamar y a oxidar, por lo que el mayor rendimiento de una dieta mediterránea lo obtendremos si empezamos a los 35 años”, recomienda el geriatra. ¿Eso quiere decir que es inútil seguirla a partir de los 70 años? “Nunca es tarde”, afirman.

La investigadora cordobesa insiste en que “el consumo de una dieta mediterránea a largo plazo revierte ese estado inflamatorio”, pero “en nuestro trabajo limitamos la dieta a 4 semanas y comprobamos una reducción del nivel de estrés oxidativo durante el tiempo que duró la dieta”: Este resultado confirma que “es esta dieta la que aporta los beneficios y la que hace que de manera endógena se modifiquen una serie de patrones”. Pero también depende de la dieta original.

Por todo lo anterior, el médico de primaria puede tener en la dieta mediterránea una excelente herramienta para prevenir ciertas patologías entre la población. El geriatra opina que “el médico de primaria tiene que concienciar a sus pacientes que con una dieta variada, rica en frutas, con pescado y poca carne vivirán más y con mejor calidad de vida, una recomendación que es especialmente importante para quienes han tenido un problema cardiovascular”.

 

 

1.-Can a Mediterranean Diet Pattern Slow Aging?

Michelle A Mendez, PhDAnne B Newman, MD, MPH

The Journals of Gerontology: Series A, Volume 73, Issue 3, 2 March 2018, Pages 315–317, https://doi.org/10.1093/gerona/gly003

 

2.- Health Benefits of the Mediterranean Diet: Metabolic and Molecular Mechanisms

Valeria Tosti, MD Beatrice Bertozzi, PhD Luigi Fontana, MD, PhD

TheJournals of Gerontology: Series A, Volume 73, Issue 3, 2 March 2018, Pages 318–326,https://doi.org/10.1093/gerona/glx227.

 

3.-Mediterranean Diet Supplemented With Coenzyme Q10 Modulates the Postprandial Metabolism of Advanced Glycation End Products in Elderly Men and Women

Javier Lopez-MorenoGracia M Quintana-NavarroJavier Delgado-ListaAntonio Garcia-RiosJuan F Alcala-Diaz, Francisco Gómez-Delgado, Antonio Camargo, Pablo Pérez-Martínez, Francisco J. Tinahones, Gary E. Delantero, Francisco Pérez-Jiménez, José María Villalba; José López-Miranda, Elena M. Yubero-Serrano.

The Journals of Gerontology: Series A, Volume 73, Issue 3, 2 March 2018, Pages 340–346, https://doi.org/10.1093/gerona/glw214