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La diabetes tipo 2, principal causa de Enfermedad Renal Crónica

5 octubre, 2017

La diabetes tipo 2, principal causa de Enfermedad Renal Crónica

La enfermedad renal crónica (ERC) y la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) son afecciones crónicas de elevada prevalencia que representan un importante problema de salud pública y requieren un abordaje interdisciplinario. La DM2 es la principal causa de ERC en nuestro medio y también constituye una importante comorbilidad de la nefropatía no diabética. Los pacientes con diabetes e insuficiencia renal son un grupo de especial riesgo, pues presentan una mayor morbimortalidad y un superior riesgo de hipoglucemias que los sujetos diabéticos con función renal normal. El tratamiento de la DM2 en los pacientes con ERC resulta controvertido dada la escasez de evidencias disponibles1.

2 millones de personas con diabetes y diversos grados de afectación renal

La diabetes es un importante factor de riesgo modificable para el desarrollo de ERC. La DM2 ha adquirido un carácter pandémico. Asimismo, la ERC es un problema emergente en todo el mundo. La prevalencia de diabetes en España se ha estimado cercana al 14% de la población adulta y el estudio “Epidemiología de la Insuficiencia Renal Crónica en España” (EPIRCE) estimó que aproximadamente el 10% de la población adulta sufriría de algún grado de ERC. En España existirían cerca de 2 millones de personas con diabetes y diversos grados de afectación renal1.

Estudios realizados en diferentes países han encontrado que, en población con DM2, la prevalencia de proteinuria se incrementa de forma significativa a partir de los 15 años del diagnóstico de la diabetes. Además, la presencia de albuminuria en pacientes con DM2 es un factor predictivo de insuficiencia renal crónica, siendo la duración media desde el inicio de la proteinuria hasta la insuficiencia renal terminal de 7 años. El riesgo de aparición de insuficiencia renal se multiplica por 25 en el diabético con respecto a la población no diabética1.

Se recomienda anualmente un cribado de la función renal

Dado que la DM2 es un factor de riesgo para el desarrollo de ERC y que la prevalencia de ERC oculta o no diagnosticada es muy elevada, se recomienda realizar al menos anualmente un cribado de la función renal, mediante la determinación del Filtrado Glomerular (FG) y de la albuminuria, en todos los pacientes con DM2. El documento de consenso sobre ERC suscrito por la S.E.N. y la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria en 2008 ya estableció que el diagnóstico precoz de la ERC oculta es importante, muy especialmente en el paciente con diabetes, para disminuir la morbilidad, la progresión de la ERC y la mortalidad de dichos pacientes1.

El control estricto de la glucosa en la sangre y presión arterial son importantes tratamientos para la nefropatía. La presión arterial tiene un efecto considerable en la velocidad con la que avanza la enfermedad. Incluso un leve aumento en la presión arterial puede hacer que la nefropatía empeore rápidamente. Cuatro maneras de reducir la presión arterial son perder peso, comer menos sal, evitar las bebidas alcohólicas y el tabaco, y hacer ejercicio de manera regular. Puede prevenir la nefropatía diabética si mantiene la glucosa en la sangre dentro del rango objetivo. Las investigaciones han probado que un estricto control de la glucosa reduce en un tercio el riesgo de microalbuminuria. En las personas que ya tenían microalbuminuria, se redujo a la mitad el riesgo de que avanzara a macroalbuminuria. Otros estudios han indicado que un control estricto puede revertir la microalbuminuria2.

Hipoglucemia y enfermedad renal crónica

La ERC, igualmente, es un factor de riesgo para el desarrollo de hipoglucemia. Los pacientes con diabetes y ERC, en comparación con los que no presentan ERC, tienen un riesgo doble de sufrir una hipoglucemia grave. En consecuencia, a la hora de planificar el tratamiento antidiabético en pacientes con ERC es muy importante minimizar el riesgo de episodios de hipoglucemia mediante el establecimiento de unos objetivos seguros de control glucémico y una adecuada elección y dosificación de los fármacos antidiabéticos1.

El manejo del anciano diabético con enfermedad renal crónica presenta peculiaridades que afectan tanto al control metabólico como a las medidas terapéuticas. Los objetivos de control glucémico han de individualizarse en función de la expectativa de vida, la afectación de la función renal, los riesgos de hipoglucemia y la comorbilidad. La insulinoterapia, especialmente empleando los nuevos análogos de insulina, permite un manejo adecuado de la hiperglucemia de estos pacientes con diversas pautas terapéuticas que deben ser individualizadas para evitar la hipoglucemia3.

 

1. Ricardo Gómez-Huelgas et al. Documento de Consenso sobre el tratamiento de la DM2 en ERC. Nefrología 2014;34(1):34-45. doi:10.3265/Nefrologia.pre2013.Nov.12369

2. American Diabetes Association. Patel A, MacMahon S, Chalmers J, Neal B, Billot L, Woodward M, et al.; ADVANCE Collaborative Group. Intensive blood glucose control and vascular outcomes in patients with type 2 diabetes. N Engl J Med 2008;358:2560-72.

3. Pedro Iglesias et al. Diabetes mellitus y enfermedad renal en ancianos. Nefrologia 2014;34(3):285-92