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1 enero, 2019

El ejercicio, tan efectivo como los medicamentos contra la hipertensión

Los expertos recalcan que, en cualquier caso, los pacientes no deben dejar su medicación por la práctica de actividad física sin el consentimiento médico.

La efectividad de la práctica de ejercicio puede ser similar a la de los fármacos recetados para bajar la presión arterial alta (140 mm Hg), según las conclusiones de un análisis combinado de los datos disponibles, en lo que se considera el primer estudio de este tipo, y publicado en la edición digital de British Journal of Sports Medicine.

El autor principal, Huseyin Naci, del Departamento de Política de Salud de la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres, explica que no hay ensayos comparativos directos sobre el ejercicio y los medicamentos para bajar la presión arterial. El número de participantes en algunos estudios incluidos fue relativamente pequeño, si bien los investigadores defienden que los resultados son “prometedores”. En cualquier caso, los expertos recalcan que los pacientes no deben dejar su medicación por la práctica de ejercicios sin el consentimiento médico. “No creemos, sobre la base de nuestro estudio, que los pacientes deban dejar de tomar sus medicamentos antihipertensivos, pero esperamos que nuestros hallazgos aporten información a las discusiones basadas en la evidencia entre los clínicos y sus pacientes”, ha dicho Huseyin Naci.

Según los expertos, el ejercicio puede disminuir la presión arterial sistólica; sin embargo, falta dilucidar cómo se compara el ejercicio con los medicamentos para bajar la presión arterial, de los cuales existen varios tipos, ya que no se han llevado a cabo ensayos clínicos directos. Los investigadores analizaron la información de 194 ensayos clínicos que analizan el impacto de los fármacos en la reducción de la presión arterial sistólica y 197 ensayos que evalúan el impacto del ejercicio estructurado, con un total de 39.742 personas.

El ejercicio estructurado se clasificó como: resistencia, que incluye caminar, trotar, correr, montar en bicicleta y nadar, y entrenamiento de intervalos de alta intensidad; resistencia dinámica, que incluye entrenamiento de fuerza, por ejemplo, con mancuernas; resistencia isométrica, como el push-up estático (tabla); y una combinación de resistencia y fuerza.

Los investigadores encontraron “pruebas convincentes de que la combinación de la resistencia y el entrenamiento dinámico de la resistencia fue eficaz para reducir la presión arterial sistólica”, aunque han advertido que los ensayos de ejercicios estructurados fueron menos y más pequeños que los de los medicamentos. A modo de conclusión, los autores han señalado que cambiar el ejercicio por fármacos puede ser difícil, ya que las personas con presión arterial alta a menudo tienen varias afecciones de larga duración, y se calcula que cerca del 40 por ciento de los adultos en Estados Unidos y muchos países europeos no practican ejercicio físico.