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Cerca del 30 por ciento de los pacientes con cáncer tiene HTA y/o síndrome metabólico

01 marzo, 2019

Cerca del 30 por ciento de los pacientes con cáncer tiene HTA y/o síndrome metabólico

Mència Benítez Camps, de semFYC, analiza los factores que relacionan el tratamiento oncológico con el aumento del riesgo cardiovascular

En los últimos años ha aumentado de forma sustancial la supervivencia de los pacientes con cáncer, así como la calidad de vida, aunque los tratamientos y el envejecimiento de la población provocan que se incremente también la incidencia de las patologías cardiovasculares. Cerca del 30 por ciento de los pacientes con cáncer tiene también HTA y/o síndrome metabólico.

Mència Benítez Camps, del Grupo de Trabajo en hipertensión arterial (HTA) de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC), señala que distintos factores relacionados con el cáncer aumentan el riesgo cardiovascular. Así, la enfermedad neoplásica conlleva un estado inflamatorio y protrombótico que favorece la formación ateroesclerótica, e incrementa el riesgo de accidentes isquémicos. Los pacientes sufren con mayor frecuencia cardiopatía isquémica. Por otra parte, uno de los efectos secundarios más comunes de los tratamientos oncológicos es la cardiotoxicidad directa, provocada principalmente por la quimioterapia (antraciclinas), la radioterapia, los tratamientos hormonales o los anticuerpos monoclonales. Estas técnicas causan en muchas ocasiones insuficiencia cardiaca, arritmia o cardiopatía isquémica, principalmente.

La cardiotoxicidad puede ser de corta o de larga duración. En Atención Primaria son más habituales las consultas por cardiotoxicidad a largo plazo. Hasta un cinco por ciento de los pacientes tratados con antraciclinas desarrollarán una insuficiencia cardiaca, y un porcentaje todavía mayor puede tener una disfunción del ventrículo izquierdo asintomática.

La Guía Europea para el Abordaje de la HTA, actualizada en octubre de 2018, menciona por primera vez dentro de sus directrices al paciente oncológico con hipertensión arterial, así como al paciente superviviente de cáncer. Cerca del 30 por ciento de los pacientes con cáncer presentan además HTA y/o síndrome metabólico. La hipertensión arterial puede ser una consecuencia directa de los fármacos usados para el tratamiento, y ese efecto presor de los antineoplásicos suele aparecer al principio del tratamiento.

Los expertos recomiendan realizar un cribado de posibles factores y signos tempranos de enfermedad cardiovascular; sin embargo, hay más dudas en cuanto a la necesidad de realizar pruebas de imagen específicas para determinar de forma temprana la existencia de enfermedad cardiovascular subclínica. Tampoco se ha confirmado la exactitud de determinados biomarcadores como troponinas o Pro-BNP que pudieran ayudar a la detección precoz de las enfermedades cardiovasculares.

Mència Benítez Camps recuerda la importancia de fomentar en el paciente con cáncer los hábitos de vida saludable para reducir los factores de riesgo cardiovascular. “Vamos a encontrar a estos pacientes en nuestras consultas, y probablemente habrá que considerar la enfermedad neoplásica, igual que otras enfermedades que promueven un estado inflamatorio crónico, como nuevos factores de riesgo cardiovascular, que será necesario tener en cuenta y tratarlos en consecuencia, adaptando pautas de monitorización y seguimiento. La estrecha cooperación entre distintos especialistas será más necesaria que nunca”, comenta.